Escuela, Territorio y Posconflicto y la línea comunitaria

El proyecto “Escuela, Territorio y Posconflicto: construyendo una cultura de paz local en el Sur de Tolima, Colombia” fue imaginado desde dos temas vertebrales: por un lado, la vida en la escuela y el conflicto armado y, por otro, cómo se puede construir desde lo cultural-territorial una visión compartida de futuro. Asimismo, el proyecto fue abordado a través de dos miradas sobre la construcción de paz: una, que se pregunta por cómo el conflicto ha impactado en la escuela y qué transformaciones ha provocado, y otra que se interroga por la manera en que se ha construido/se construye paz en medio del conflicto.

Este proyecto, co-investigado con maestros, maestras y organizaciones de cuatro regiones del Sur de Tolima (Chaparral, Planadas, Rioblanco y Ataco), utilizó distintas herramientas de investigación participativa para explorar, nombrar (y así visibilizar) proyectos de futuro y aspiraciones comunitarias que, desde una mirada problematizada de la realidad, permitieran co-crear iniciativas de paz sostenidas por una red ciudadana anclada en el territorio.

El proyecto “Escuela, Territorio y Posconflicto: construyendo una cultura de paz local en el Sur de Tolima, Colombia” fue imaginado desde dos temas vertebrales: por un lado, la vida en la escuela y el conflicto armado y, por otro, cómo se puede construir desde lo cultural-territorial una visión compartida de futuro. Asimismo, el proyecto fue abordado a través de dos miradas sobre la construcción de paz: una, que se pregunta por cómo el conflicto ha impactado en la escuela y qué transformaciones ha provocado, y otra que se interroga por la manera en que se ha construido/se construye paz en medio del conflicto.

Este proyecto, co-investigado con maestros, maestras y organizaciones de cuatro regiones del Sur de Tolima (Chaparral, Planadas, Rioblanco y Ataco), utilizó distintas herramientas de investigación participativa para explorar, nombrar (y así visibilizar) proyectos de futuro y aspiraciones comunitarias que, desde una mirada problematizada de la realidad, permitieran co-crear iniciativas de paz sostenidas por una red ciudadana anclada en el territorio.

Este fue un proyecto de investigación participativa desarrollado entre septiembre de 2018 y junio de 2021 como parte de una convocatoria conjunta realizada en el año 2017 entre UKRI (Newton Fund) del Reino Unido y el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (MinCiencias) de Colombia para proyectos de investigación colaborativa de alta calidad, transformadores y competitivos a nivel internacional, que ayudarán a consolidar la construcción de paz de Colombia.

Este proyecto estuvo dirigido a apoyar la paz sostenible en el Sur del Tolima, colaborando con maestros/maestras, estudiantes y miembros de organizaciones comunitarias de los municipios de Ataco, Chaparral, Planadas y Rioblanco. Participaron como co-investigadores/as, maestros/as de un total de ocho escuelas (dos por municipio) y líderes/as de ocho organizaciones comunitarias, lo que hizo que el equipo de investigación, en su conjunto, sumara más de 100 personas, entre investigadores/as del equipo coordinador (de la Universidad de Ibagué y Eureka Educativa, de Colombia, y la Universidad de East Anglia, del Reino Unido), maestros/as, líderes y lideresas.

Este fue un proyecto de investigación participativa desarrollado entre septiembre de 2018 y junio de 2021 como parte de una convocatoria conjunta realizada en el año 2017 entre UKRI (Newton Fund) del Reino Unido y el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (MinCiencias) de Colombia para proyectos de investigación colaborativa de alta calidad, transformadores y competitivos a nivel internacional, que ayudarán a consolidar la construcción de paz de Colombia.

Este proyecto estuvo dirigido a apoyar la paz sostenible en el Sur del Tolima, colaborando con maestros/maestras, estudiantes y miembros de organizaciones comunitarias de los municipios de Ataco, Chaparral, Planadas y Rioblanco. Participaron como co-investigadores/as, maestros/as de un total de ocho escuelas (dos por municipio) y líderes/as de ocho organizaciones comunitarias, lo que hizo que el equipo de investigación, en su conjunto, sumara más de 100 personas, entre investigadores/as del equipo coordinador (de la Universidad de Ibagué y Eureka Educativa, de Colombia, y la Universidad de East Anglia, del Reino Unido), maestros/as, líderes y lideresas.

En concreto, se trabajó en Chaparral con la Red de Mujeres Chaparralunas por la paz, Aprovocal y Asocalarama; en Ataco con Asproicol y Ascafesagrado; en Planadas con Fupapt y en Río Blanco con Asomeht y Herrera Juvenil. Algunas de estas organizaciones ya venían trabajando juntas en aspectos productivos, como las asociaciones cafeteras Aprovocal (un proyecto pionero en Tolima de indígenas pijao productoras de café) y Asocalarama (una asociación cafetera de hombres).

También Asomeht (asociación de mujeres emprendedoras y trabajadoras de Herrera) y el Grupo de Jóvenes de Herrera venían reuniéndose desde 2018 con el fin de recuperar la memoria de los mayores de Herrera. Las organizaciones cafeteras de Asproicol y Ascafesagrado de El Paujil comenzaron a encontrarse a partir de este proyecto.

En concreto, se trabajó en Chaparral con la Red de Mujeres Chaparralunas por la paz, Aprovocal y Asocalarama; en Ataco con Asproicol y Ascafesagrado; en Planadas con Fupapt y en Río Blanco con Asomeht y Herrera Juvenil. Algunas de estas organizaciones ya venían trabajando juntas en aspectos productivos, como las asociaciones cafeteras Aprovocal (un proyecto pionero en Tolima de indígenas pijao productoras de café) y Asocalarama (una asociación cafetera de hombres).

También Asomeht (asociación de mujeres emprendedoras y trabajadoras de Herrera) y el Grupo de Jóvenes de Herrera venían reuniéndose desde 2018 con el fin de recuperar la memoria de los mayores de Herrera. Las organizaciones cafeteras de Asproicol y Ascafesagrado de El Paujil comenzaron a encontrarse a partir de este proyecto.

Todas estas organizaciones están situadas en las mal denominadas “zonas rojas”. Estas zonas, cuyo nombre deriva de un proceso de semaforización que tuvo lugar a comienzos de siglo XX, demarcaban territorios de las FARC o territorios guerrilleros, estigmatizando a cientos de poblaciones. Casi 20 años después y tras la declaración de todas estas zonas en “zonas verdes” gracias a los Acuerdos de Paz de la Habana, la estigmatización sigue presente, y no es raro escuchar a los pobladores de Planadas, La Risalda (Chaparral), EL Paujil (Ataco) y Herrera (Rio Blanco) afirmar que “digo que soy de otro lugar para que no me llamen guerrillero”. Esta semaforización en Colombia impidió que a estas zonas pudieran llegar las ayudas del Estado, que sí llegaron a otros municipios y veredas colombianos que no fueron calificados así.

Todas estas organizaciones están situadas en las mal denominadas “zonas rojas”. Estas zonas, cuyo nombre deriva de un proceso de semaforización que tuvo lugar a comienzos de siglo XX, demarcaban territorios de las FARC o territorios guerrilleros, estigmatizando a cientos de poblaciones. Casi 20 años después y tras la declaración de todas estas zonas en “zonas verdes” gracias a los Acuerdos de Paz de la Habana, la estigmatización sigue presente, y no es raro escuchar a los pobladores de Planadas, La Risalda (Chaparral), EL Paujil (Ataco) y Herrera (Rio Blanco) afirmar que “digo que soy de otro lugar para que no me llamen guerrillero”. Esta semaforización en Colombia impidió que a estas zonas pudieran llegar las ayudas del Estado, que sí llegaron a otros municipios y veredas colombianos que no fueron calificados así.

Con todo ello, cada una de estas organizaciones ha estado enfrentando luchas y retos que han permitido avanzar en áreas como la visibilización de la mujer en la esfera pública, el diseño de proyectos de vida productivos que permitan que los jóvenes puedan quedarse en el territorio, la conquista del espacio público para enfrentarse a distintos tipos de violencia, etc. Se trata, en definitiva, de un territorio en el que el tejido social ha pasado por momentos que han permitido la idea de que el trabajo comunitario transforma y construye paz.

Con todo ello, cada una de estas organizaciones ha estado enfrentando luchas y retos que han permitido avanzar en áreas como la visibilización de la mujer en la esfera pública, el diseño de proyectos de vida productivos que permitan que los jóvenes puedan quedarse en el territorio, la conquista del espacio público para enfrentarse a distintos tipos de violencia, etc. Se trata, en definitiva, de un territorio en el que el tejido social ha pasado por momentos que han permitido la idea de que el trabajo comunitario transforma y construye paz.